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viernes, 28 de septiembre de 2018

SEÑORES, DEJO TODO...
 


Eso cantamos nosotros cuando nos rajamos en medio del cumpleaños de nuestro cónyuge, en el Día de la Madre o en el cumpleaños de nuestro mejor amigo para ir a ver al Xeneize. Habla de nuestro sacrificio por ese amor apasionado en azul y oro. Claro, hay algunos que son todavía más literales. Como el Loco Gatti, por ejemplo.   

Corría 11 de abril de 1976 y por la onceava fecha del Metropolitano, el Boca del Toto visitaba a Independiente. Si bien los resultados hasta ese momento no habían sido malos -5 triunfos, 4 empates, 1 derrota- el estilo del equipo y el exceso de empates generaban más dudas que otra cosa. Digamos que, básicamente, el hincha de Boca no entendía muy bien a qué se suponía que jugaba el equipo de Lorenzo. Equipo armado para cambiar la ecuación del juego bonito sin títulos de Rogelio Domínguez,  y también para cortar de cuajo el resurgimiento de riBer el año anterior. Para eso el Toto llevó a Boca a varios jugadores que se convertirían en próceres xeneizes como el Chapa Suñé, el Heber Mastrangelo, el Toti Veglio, el Ruso Ribolzi, Panchito Sá y… el Loco Gatti.


La historia del Loco y Boca venía de bastante antes. Aun jugando para riBer había generado broncas yendo a entrenar con el buzo del club de rugby Hindú, que tiene los colores de Boca.  Y tras su salida de Núñez hacia destinos más cálidos, hizo público su amor por Boca y sus ganas de vestir la gloriosa. Incluso se terminó de meter a la gente en el bolsillo tras aquel famoso clásico en el Templo, en el que desde la 12 le tiraron una escoba y se puso a barrer el área chica.
Así que imaginen la sonrisa de feliz cumpleaños del Loco el día que, tras pedido expreso del Toto, terminó firmando su contrato con Boca y sacándose la foto con Armando.  El Loco debutó en Boca en un amistoso ante Kimberly de Necochea, el 14 de enero de 1976. Y su debut oficial fue un mes y un día después, el 15 de febrero, ante All Boys y en el Templo, por la primera fecha del Metro. El Loco atajó en buen nivel en las cinco fechas iniciales, pero debió partir de gira con la Selección y se perdería los siguientes cinco partidos. Su reemplazante fue Biasutto quien no se destacó por brindar demasiada seguridad…


El Loco regresaría precisamente para la fecha 11, ante Independiente, pero solo duraría minutos en cancha. Porque nada es casual, en el minuto 13, el Loco salió a tapar un mano a mano ante el delantero Astegiano, haciendo la de Dios. Pero Daniel Astegiano, que era corpulento y venía lanzado en velocidad, no pudo frenar y terminó metiéndole un tremendo rodillazo en la cara. La imagen fue desoladora: el Loco tendido en el piso, inmóvil y con la cara bañada en sangre, y el médico Gioiosia abriéndole desesperadamente la boca para quitarle los coágulos para evitar que se ahogase. En su lugar ingresó el cuestionado Biasutto, recibido por los hinchas rojos con un jocoso: “…aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, los goles de Biasutto que ya van a venir…”. Al menos el bueno de Carlos tuvo su revancha personal atajándole un penal al Chivo Pavoni en ese partido. El que la tenía jodida era el Loco: fractura de maxilar inferior, conmoción cerebral, más un gran hemorragia. ¿La recuperación estimada? De un mes y medio a dos meses.


Pronto quedaría claro que Boca no podía darse el lujo de perder a su arquero titular por tanto tiempo: Boca le ganó con lo justo a All Boys de visitante, perdió con riBer de local, empató con Huracán en La Bombonera, y sufrió un lapidario 5-1 ante el Central de Mario Kempes en Arroyito. Quedaban siete partidos para finalizar la rueda clasificatoria y Boca corría riesgo de quedarse afuera de la Ronda Final por el título. Y mientras tanto, el Loco con la cara enyesada y unos aparatosos alambres sosteniéndole la boca…. y desesperado por volver. No era el único, el Toto también quería apurar la vuelta a como diera lugar.


El médico de Boca no estaba en absoluto de acuerdo. Estaba convencido de que la decisión era arriesgadísima, ya que la zona de la lesión no se había soldado aún. Cualquier nuevo choque podía costarle carísimo al Loco. Pero Gatti impuso su lógica de fierro, como explicaría al finalizar el partido: “El único responsable de salir al campo, reitero, fui yo. Nadie me obligó ni me presionó. Yo quería jugar. Boca me compró para eso y jugué...”


Así que el 9 de mayo, apenas 28 días después de que le rompiesen la mandíbula, Gatti salió a La Bombonera para enfrentar a Estudiantes, por la 16ta fecha del torneo. Lo recibió una ovación de aquellas, que incluyó aplausos de la gente del Pincha. El Loco era así, admirado por todas las hinchadas. Boca ganó 3-0 y el Loco brindó su show aparte: atajada de pechito; mano a mano haciendo la de Dios; voladas, achiques y un anticipo cortando una pared entre dos delanteros de Estudiantes, para salir jugando e iniciar una contra que si terminaba en gol, había que cerrar el estadio. La ovación fue tan tremenda que a Gatti se le piantaron unos cuantos lagrimones.  Como para no, que lo cuente él mismo: “...qué hinchada maravillosa. ¡Cómo me quiere! Por ellos jugué. (…) Quiero a Boca. Adoro a su hinchada. Jugar, jugar y jugar. Ése es mi lema...”. Y si hay algo que el Loco no estilaba, era vender humo. Con él en el arco, Boca se clasificaría para la Ronda Final del Metro, la ganaría de manera brillante y lograría el primer título de la maravillosa era del Toto. 

Por Alberto Moreno para "Boca es Nuestro"


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Boca es Nuestro" Todos los jueves de 18.30 a 20.00 hs por Radio Ired. El equipo está conformado por Claudio Giardino, Fernando Burruso y Eduardo Eliaschev en la conducción. Los columnistas que cubren las principales actividades de nuestro Club son Martín Marzolini en básquet, Vanesa Raschella en futbol femenino, Martín Herrera en fútbol profesional, Jacqueline Vezzosi en divisiones inferiores, Mariano Reverdito en el polideportivo, y el invalorable aporte de Alberto Moreno recordándonos de dónde venimos en cada hecho histórico de nuestro Club. Con la producción general de Gabriel Martin, Leo Zallio, Fernando Burruso y Martín Herrera.
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