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lunes, 5 de febrero de 2018

EMPATE CON SABOR A POCO
Boca no pudo aprovechar el hombre de más que tuvo durante más de la mitad del partido, y consiguió un empate con sabor a poco: 1-1 ante San Lorenzo.

Ante la vuelta de Pablo Pérez, Guillermo Barros Schelotto se inclinó por volver a probar a Tevez de 9, provocando la salida de Walter Bou del equipo. Así, Boca regresaba al 4-3-3, que en los papeles le daba más posesión y pausa. Claudio Biaggio hizo varios cambios con respecto a la derrota con Talleres, entre los que se destacó el del paraguayo Robert Piris Da Motta por Juan Mercier, buscando darle más intensidad al mediocampo.

En una de las primeras jugadas, Ruben Botta puso el 1-0 con algo de fortuna. El Xeneize buscó empatarlo con las individualidades de Cristian Pavón o de Edwin Cardona, que estaba participativo. Pero a los 14 minutos cambió todo, ya que Pérez se resintió de su lesión y Guillermo decidió que en su lugar ingresara Bou. De esta manera, Boca volvió al 4-2-3-1, Tevez a ser mediapunta; Nahitan Nández y Wilmar Barrios se repartieron la mitad de la cancha. En la primera jugada después del cambio, Jara centró muy bien luego de jugar un corner corto y Tevez empató el partido con un buen cabezazo.

El cambio de esquema tuvo muchas consecuencias. Por un lado, Tevez se sintió más cómodo y estuvo más participativo, retrasándose para crear juego, asociándose con sus compañeros y generando faltas. Por el otro, el equipo estaba obligado a ser vertical, quedó partido y dejó más espacios. El trámite pasó a ser de ida y vuelta. San Lorenzo inquietaba a Boca con el buen trabajo de Piris Da Motta en el mediocampo. El equipo local era compacto y presionaba bien la salida, logrando que Boca tirara pelotazos. Cuando recuperaba, buscaba espacios con Botta por detrás de los volantes rivales. Fernando Belluschi empezaba en la izquierda, pero se tiraba al medio para juntarse con el ex Tigre y Gabriel Gudiño le ganaba constantemente por la derecha en el mano a mano a Fabra, de mal partido. Barrios tuvo muchos quites, pero por momentos con Nández no podían solos. El Xeneize hacía muchas faltas y tenía problemas para defender las pelotas paradas.

Cuando la tenía, Boca salía rápido para que los cuatro de arriba agarraran mal parado al rival, con Tevez conduciendo los ataques. Cardona se fue diluyendo ante la verticalidad del partido y tomó algunas malas decisiones, lo que no ayudaba a darle claridad al equipo. Pero a los 42 minutos, se dio otra situación que cambió el partido. Facundo Quignón se fue expulsado por doble amarilla tras una patada a Tevez. A partir de ahí, Boca pasó a dominar el partido. Empezó a jugar decididamente en campo rival y a tener más situaciones. El Ciclón se retrasó y buscaba esperar su oportunidad de contragolpe, con Belluschi como conductor (pasó a jugar al medio ya que Cristian Barrios, que entró por Botta, fue a la izquierda).

Con el correr de los minutos, San Lorenzo se retrasó cada vez más y a Boca le costó penetrar esa defensa. Ante un equipo replegado, se necesitaba de la jerarquía de Cardona y Pavón, quienes no pudieron desequilibrar. Tevez sí tuvo un buen partido y generó los mejores ataques. Sin embargo, ninguno de los tres pudo habilitar ni siquiera una vez a Bou. Jara y Emmanuel Más -entró bien por Fabra-, subían con frecuencia, pero los centros eran imprecisos. Además, el Xeneize tuvo muchos corners y tiros libres que ejecutó mal. La última línea del local estaba muy firme y se ilusionaba con pelotas paradas tras faltas de Barrios o Nández y la insegura marca en zona de Boca. Curiosamente ni Emanuel Reynoso ni Gonzalo Maroni estaban en el banco, por lo que Guillermo no pudo corregir el déficit en la creación de juego.

Cuando Boca ya se estaba frustrando por chocar tanto, un error del árbitro Trucco le dio la última esperanza. Gabriel Rojas fue mal expulsado y San Lorenzo quedó con nueve. Pero el Xeneize siguió sin ser profundo y solo probó con centros que no generaron peligro. Sobre el final hubo otra polémica en el área local y el Ciclón lo pudo ganar de contraataque, pero el partido terminó en un empate que desde lo numérico no es malo para Boca, ya que conserva los seis puntos de ventaja. Sin embargo, tiene gusto a poco porque San Lorenzo no venía jugando bien y además, se jugó con superioridad numérica desde el final del primer tiempo. El conjunto de Guillermo sigue sin encontrar su mejor funcionamiento y tiene problemas para crear fútbol. Falta administrar mejor los tiempos desde el mediocampo. Opciones hay, pero Guillermo deberá analizar bien de qué manera ordena las piezas.

Por Daniel Lubel
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