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lunes, 27 de noviembre de 2017

LE ENCONTRARON LA VUELTA

Por DANIEL LUBEL

Central venció a Boca 1-0 en su casa con la misma fórmula que había utilizado para eliminarlo de las últimas dos ediciones de la Copa Argentina: ser contundente de pelota parada, poblar el mediocampo, ensuciar el partido y hacer que se enojara su rival. El Xeneize otra vez cayó en la trampa, no tuvo plan B y para colmo, Paolo Goltz se hizo expulsar de manera infantil.

Luego de la derrota ante Racing, este compromiso se presentaba complicado por el rival -que no está teniendo un gran torneo pero contra Boca siempre juega un partido aparte- y por las bajas de Darío Benedetto, Walter Bou y Leonardo Jara, que se sumaron a Fernando Gago en la lista de lesiones. Volvió Edwin Cardona y Guillermo Barros Schelotto decidió que jugara Oscar Benítez de nueve. Central dispuso de un 4-4-2 compacto para neutralizar al rival. Salió a jugar el partido de manera muy intensa y encima golpeó a los tres minutos, gracias a un buen anticipo de Marco Ruben en un córner que había cedido Gino Peruzzi. Otra vez el Xeneize sufrió las pelotas paradas en contra y ante el mismo adversario.

A Boca le costó manejar la pelota durante todo el primer tiempo. El Canalla corría mucho y no lo dejaba pensar. Wilmar Barrios estaba muy impreciso en la salida y Pablo Pérez, que estaba muy nervioso como siempre que juega contra Central, no lograba hacerse eje. Las pocas aproximaciones llegaban cuando Cardona agarraba la pelota, gracias a algún cambio de frente hacia Cristian Pavón/Nahitán Nández o a algún remate de media distancia. El colombiano parecía ser el que mejor entendía el partido en el visitante. Sin embargo, no alcanzaba con esto y el equipo de Guillermo no tuvo ninguna opción clara de gol en los primeros 45 minutos, y tampoco pudo lograr hacer varios pases seguidos sin perderla.

Central jugó un partido muy inteligente, redujo los espacios y cuando tenía la pelota, era directo y buscaba a Ruben o Fernando Zampedri. Además, proponía pierna fuerte buscando desvirtuar el partido, y Boca entró. Pérez y Cardona demostraron poca inteligencia y el súmmum de esto se dio con la expulsión a Paolo Goltz por una patada sin pelota, estando amonestado. Con un hombre menos y perdiendo, Guillermo decidió no hacer un cambio defensivo, poner a Barrios de marcador central y a Nández y Pérez de doble cinco. Además, ante la poca participación de Benítez, decidió mandar a Cristian Pavón a jugar de centrodelantero y al ex Lanús como extremo derecho. Fue una decisión muy extraña, que desnaturalizó el rol del jugador más peligroso del equipo para que se sintiera más cómodo un jugador que suele aportar poco.

Leonardo Fernández, técnico interino de Central, decidió meter en el entretiempo a un hombre ofensivo como Maximiliano Lovera por Leonardo Gil, mediocampista que estaba al límite de la expulsión. Su equipo empezó mejor el segundo tiempo y pudo haber ampliado la ventaja. Boca estaba dormido, perdía muchas pelotas en mitad de cancha y Agustín Rossi lo salvó en varias ocasiones. El doble cinco quedaba desprotegido –Pérez no aportaba ni en defensa ni en ataque- y Central lograba filtrar muchas pelotas. Cardona perdió más de lo que ganó pero era el único que intentaba, y Pavón seguía desaprovechado como centrodelantero en lugar de pararse como extremo derecho para encarar a José Luis Fernández, que ataca mejor de lo que defiende. El partido estaba muy trabado y se lograba el objetivo del local, que era que se jugara poco tiempo neto. Cuando la pelota rodaba, había ida y vuelta pero el Canalla tenía las mejores chances.

Sorprendió mucho que Guillermo tardara tanto en realizar el primer cambio: lo hizo a los 31 del segundo tiempo y a partir de ahí mejoró mucho el equipo. Cristian Espinoza entró por Benítez y Pavón siguió de nueve. El final fue el mejor tramo de Boca, con varias claras, ya sea por malas salidas del arquero, por buenas jugadas colectivas o por corridas de Nández y Peruzzi. Mientras, el partido seguía siendo de ida y vuelta y con Rossi luciéndose. Faltando menos de cinco minutos se dio una situación insólita en la que le sacaron el gol a Pérez en la línea y luego Cardona remató al palo. Guido Vadalá ingresó por Peruzzi y Juan Manuel Insaurralde fue a jugar de delantero por Fabra, pero no alcanzó.

Terminó quedando una mejor sensación por los últimos minutos pero lo cierto es que el partido de Boca fue malo. Central le encontró la vuelta y es la tercera vez consecutiva que le gana jugándole de esa forma. El Xeneize no tiene un plan B y se le complica mucho cuando no puede manejar bien la pelota. La ausencia de Gago profundizó esos problemas y para colmo, se sumó la de Benedetto. En este caso también influyó que el equipo se puso nervioso y muchos jugadores demostraron poca inteligencia. Además, se volvió a fallar en la pelota parada y Guillermo cometió errores raros que ya parecía haber dejado atrás. En defensa sufrió porque el equipo quedaba mal parado, pero Lisandro Magallán tuvo una buena actuación, y Rossi fue figura. Nández, más por actitud e intensidad que por ideas, y Cardona fueron los otros aprobados. Por el contrario, los más flojos fueron Goltz, que se hizo echar, Pérez y Benítez. La gran cuenta pendiente de este Boca son los rivales complicados que le plantean esta clase de partidos, pero no hay que dramatizar estas dos derrotas ya que es lógico que sucedan en algún momento del semestre. Ahora se le viene en La Bombonera un rival un poco más accesible como Arsenal para cambiar la cara.