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lunes, 30 de octubre de 2017

TODO SIGUE IGUAL DE BIEN





Boca fue superior todo el partido y goleó 4-0 a Belgrano en La Bombonera para seguir con puntaje ideal en la Superliga. Cristian Pavón (tres asistencias) y Darío Benedetto (dos goles) volvieron a ser las figuras. Los restantes los convirtieron Lema en contra y Edwin Cardona.

Luego del receso, Boca tenía una oportunidad para dejar atrás las dudas que había mostrado el equipo en cuanto al juego ante Central, Chacarita y Patronato y para demostrar que puede dominar a los rivales sin Fernando Gago. Pablo Lavallén, técnico debutante en el golpeado Belgrano, paró un 4-4-1-1 para intentar neutralizar al local. En los primeros minutos lo logró, marcando con mucha gente y haciendo que el Xeneize tuviera la pelota pero sin poder profundizar. Pablo Pérez estaba activo pero el equipo era previsible y Cardona, otra vez aislado en la izquierda, no participaba mucho. Por su parte, Nahitán Nández aportaba su clásico despliegue pero no es un jugador tan pensante como Gago y eso se notaba.

Pero si hay algo que tiene diferente el Boca versión 2017/2018 es que juega muy tranquilo ya que sabe que no necesita muchas chances para convertir, y que sus hombres de ataque le pueden resolver el partido en cualquier momento. Y así fue. Con una fórmula que le dio resultado todo el partido, que fue la presión alta para recuperar en campo contrario y quedar de cara al gol, convirtió el primer tanto a los 15 minutos. Pérez presionó bien en la salida, Benedetto hizo un excelente movimiento y Nández movió muy bien para Pavón, que metió uno sus típicos centros punzantes. Entre Lema y el arquero Acosta se lo metieron en contra y el Xeneize se puso en ventaja. Y es sabido que cuando se pone arriba en el marcador, el trámite se le hace más sencillo y vienen nuevos goles.

El partido siguió parecido, con Boca teniendo mucho la pelota y moviéndola muy lento. Pavón estaba siempre solo por el sector derecho, pero pocas veces lo aprovecharon sus compañeros. Únicamente Pérez y Cardona se animaron algunas veces a cambiar de frente para que picara el 7, y siempre que lo hicieron la jugada terminó con una chance de gol o con un gol. El ex Newell’s y Nández jugaban muy adelantados y llegaban al área, sabiendo que Wilmar Barrios cubría todos los espacios. Por su parte, el visitante solo inquietaba con remates desde afuera que controlaba un muy seguro Agustín Rossi. Otras veces intentaba con pelotazos a Tobías Figueroa que terminaban en nada, salvo en alguna imprecisión de Lisandro Magallán.

El equipo de Guillermo Barros Schelotto convirtió el segundo tanto gracias a otra buena presión alta, esta vez de Nández. La buena jugada de Frank Fabra, el excelente centro de Pavón y el preciso cabezazo de Cardona hicieron el resto. Ya daba la sensación de que el partido estaba liquidado y en el segundo tiempo se confirmó, porque Boca siguió dominando a su gusto, sabiendo que Belgrano iba a dejar cada vez más espacios. Lavallén hizo entrar a Matías Suárez por un poco participativo Juan Brunetta pero no cambió la historia. Acosta se equivocó en la salida, Pavón interceptó muy bien y un implacable Benedetto puso el 3-0.

Mientras la hinchada local ya pensaba en el duelo ante River y Rossi se lucía con una espectacular tapada ante Erik Godoy, Guillermo decidió que entrara Cristian Espinoza por Barrios, porque estaba amonestado y porque llegaba tocado tras la fractura en la mano sufrida ante Patronato. El ex Huracán entró con muchas ganas como lo suele hacer y luego de un buen pase de Leonardo Jara, desbordó a Marcelo Benítez para que Benedetto lograra su doblete y sellara el 4-0. No había equivalencias entre ambos equipos, las diferencias eran muy claras.

Boca volvió a golear y sigue con puntaje ideal en el torneo. Da la sensación de que ningún rival está en condiciones de alcanzarlo. Lo importante de esta jornada fue que se reencontró con su juego y que esta vez la victoria no dejó lugar a dudas. A pesar de que por momentos no tuvo tan buena circulación, fue paciente para encontrar los espacios e inteligente para forzar los errores del rival. Esto ayudó a compensar la pérdida de volumen de juego por la ausencia de Gago. Pavón y Benedetto volvieron a demostrar que son de selección, la defensa sigue muy sólida y Pérez y Rossi también tuvieron una gran jornada. Ahora se viene el superclásico y el Xeneize debe ganarlo sin especular con un empate. Tiene con qué dañar a River, sería una alegría para la gente y la victoria le daría al equipo un envión y un margen de puntos que haría muy difícil que otro equipo le pueda disputar el campeonato.