NOVEDADES

HISTORIA: EL JUGADOR NÚMERO 12



Ayer se volvió a celebrar el "Día del hincha de Boca" o 12 del 12. Para aclarar algunos puntos que la prensa gallina trata de menoscabar, les dejamos el texto que el profe Alberto Moreno nos escribió para "Boca es Nuestro" hablando de la génesis del jugador Nº 12 que nada tiene que ver con la barra brava. Una historia que marcó un antes y un después y una diferencia que nos hace únicos.


¿Viste cuando las plumas, esos eternos habitantes de una realidad paralela que leen en Olé, te dicen "Eh Voka, tenés 10 años de historia. Vos existís desde el '98"? Bueno, resulta que no. Resulta que si al fútbol argentino se lo conoce en el mundo es gracias a Boca. Y desde hace 92 años.

Tras la gran actuación de Uruguay en los Juegos Olímpicos de París 1924, la Asociación Argentina de Fútbol se propuso mandar una delegación a Europa para que muestre las bondades de nuestro fútbol. La inviabilidad económica para bancar una gira de ese tipo dejó el lugar vacante. Y Boca, el campeón de 1924 y puntero en 1925 se ofreció para cubrir ese espacio.

La aventura Xeneize se convirtió en causa nacional, al punto que otros equipos de la Asociación prestaron a algunas de sus máximas figuras para completar el plantel. La delegación de Boca era presidida por el vicepresidente Adelio Carboni y el secretario Vicente Decap, y la integraban doce jugadores del plantel Xeneize, más los cinco refuerzos: Tesoriere, Bidoglio, Muttis, Médici, Elli, Busso, Tarasconi, Cerrotti, Pertini, Pozzo, Antraygues, y Garasini eran los héroes boquenses. Y los invitados eran el arquero Octavio Díaz de Rosario Central, el defensor Roberto Cochrane de Tiro Federal, los delanteros Manuel Seoane de El Porvenir y Cesáreo Onzari  de Huracán, y el mediocampista Luis Vaccaro de Argentinos Juniors.

Para dimensionar la magnitud de la empresa y la importancia que tenía para el fútbol argentino, vale mencionar que con la delegación viajó Hugo Marini, el jefe de deportes de Crítica, el diario más vendido de la época. Era la primera vez que un diario argentino enviaba un corresponsal a cubrir una gira de un club nacional. Como era la primera vez que un club argentino se iba de gira por Europa.

En un tiempo en el que en el fútbol no había sponsors ni contratos millonarios -bah, en realidad no había contratos- la preocupación de los jugadores de Boca era de lo más terrenal: se iban cinco meses de gira y tenían que dejar a sus familias y a su laburo. Era demasiado tiempo y había que parar la olla. Pero los tranquilizaron, no solo se iban a jugar al fútbol y conocer Europa, ¡sino que iban a cobrar 10 pesos por día de viático!. Trescientos mangos era lo que cobra un obrero especializado en ese entonces, así que los players quedaron más que satisfechos. Otros tiempos, sin dudas.

La delegación boquense partió la noche del 4 de febrero de 1925 desde el Puerto Nuevo con destino a Montevideo, donde abordaría el transatlántico “Formosa” con destino a Europa. La despidió una multitud, más de diez mil personas, entre las que se contaban alrededor de 300 hinchas y socios de River. Contaba La Nación: “Nunca asistió una concurrencia más numerosa que la de anoche al puerto, a despedir una delegación sportiva. Desde temprano los alrededores de la Dársena Sur se vieron ocupados por una multitud, que fue aumentando paulatinamente y que a la hora de salir el vapor alcanzaba proyecciones realmente extraordinarias”.

Tras 22 días de viaje, en los que los muchachos buscaron mantenerse en forma entrenando en la cubierta del barco, la tropa Xeneize desembarcó en Vigo, el 27 de febrero. El debut fue ante el Celta de esa ciudad, el 6 de marzo, ante un público de 25.000 espectadores. En su primer partido en Europa Boca formó con Tesoriere; Bidoglio y Mutis; Médici, Vaccaro y Elli; Tarasconi, Cerrotti, Garasini, Seoane y Onzari; y ganó 3-1, con dos goles de Cerrotti y uno de Onzari. El partido se interrumpió durante 16 minutos porque la expectativa era tal ,-se anunciaba a Boca como "representante del mejor fútbol del mundo"- que había quedado gente fuera del estadio. Un grupo se subió al techo de una fábrica para ver el partido desde ahí con tan mala suerte que el techo se hundió, causando dos muertos y 26 heridos. La revancha se jugó tres días después, con triunfo del Celta, también por 3-1. De allí Boca viajó a La Coruña, donde enfrentó en partido y revancha al Deportivo. Ganó los dos encuentros, con la peculiaridad de que Tesorieri atajó un penal en el primer encuentro, convirtiéndose así en el primer arquero argentino en contener un penal en Europa.

Boca partió entonces a Madrid para enfrentar al Madrid y al Aleti nada menos. Tras vencer a los Colchoneros, el Xeneize enfrentó al Real. Precisamente el Rey Alfonso XII había anunciado su presencia, pero como se demoraba en llegar, el árbitro dio por comenzado el partido. El rey llegó promediando el primer tiempo y el partido se suspendió unos minutos para que el público saludarse a Su Majestad. Cuando se reanudó el encuentro, nuestro delantero Carmelo Pozzo jugó a ser Palermo pero mucho antes, y marcó el gol del triunfo ante el Real Madrid. Salió derechito hacia el palco donde estaba el rey, y lo saludó con una pomposa reverencia. ¿Joda u homenaje? Nunca quedó claro.

Tras un tercer triunfo en Madrid, ante la Sociedad Gimnástica, la gira española continuó por Bilbao (dos derrotas), Pamplona (venció al Osasuna), y Barcelona, donde derrotó dos veces al Espanyol, y una a un Combinado Catalán.  El Espanyol tenía en sus filas a un mito: el arquero Ricardo Zamora. Para qué, imagínense cuando recién bajaditos del tren en Barcelona, Tarasconi se despachó ante la prensa con el anuncio de que le iba a clavar un gol de 25 metros. Hubo polémica en los diarios y entre el público por el argentino bocón. Pero a Tarasca eso no le importó, apenas lo vio distraído a Zamora, le metió un fierrazo al ángulo desde 25 metros. Y Boca ganó 1-0. Tras un mes de dar cátedra, en España llamaban "malabaristas del fútbol" a los jugadores de Boca.

Era el turno de viajar a Francia, pero los franceses desistieron tras las dos derrotas sufridas en el País Vasco, así que el Xeneize cambió de rumbo y partió hacia Alemania, donde jugaría en Berlín, Munich, Leipzig y Frankfurt. Boca pasó mayo en tierras teutonas, donde nuestros muchachos hicieron brillar los colores, deslumbrado a la afición germana: tras un empate en uno con el Bayern, metieron cuatro triunfos al hilo contra equipos locales, incluido un 7-0 contra el impronunciable Spielvereinigung. El cierre de la gira sería en París, ante un combinado de la Ciudad Luz, al que Boca venció por 4-2, el 7 de junio. Sin embargo, Boca estaría poquito en la capital francesa, donde no se le dio tanta bola. Así que los muchachos aprovecharon para conocer la ciudad y mirar París desde 300 metros de altura, cuando el "Mérico" Tesoriere bancó las entradas y el plantel subió a la Torre Eiffel, que en ese tiempo era la construcción más alto del mundo.

Así, tras 5 meses a pura gloria, el 12 de julio de 1925, Boca arribó a Buenos Aires a bordo del “Marsella”, el mismo barco en el que viajaba Albert Einstein quien se admiró cuando vio la multitud que había ido a recibirlo al puerto. Claro, lo que no sabía el bueno de Einstein es que no habían ido a esperarlo a él, sino al gran Boca vencedor. La multitud levantó en andas a los jugadores y los llevó a pie hasta La Boca, donde la fiesta alcanzó niveles nunca vistos hasta entonces.

En su paso por Europa había jugado 19 partidos -como uno de los típicos torneos cortos- ganando 15, empatando uno y perdiendo tres. Una campaña increíble por la cual el 28 de julio de 1926, la Asociación Argentina de Football declararía a Boca como "Campeón de Honor de 1925". Los diarios y El Gráfico se deshacían en loas a Boca, que con esa gira histórica acaba de producir dos acontecimientos fundamentales, uno para la historia del fútbol argentino, y el otro para la suya propia.

Porque perfectamente la Argentina podría haber sido un país más en el marco del fútbol. Sin embargo, con la gira boquense, se instaló a nivel mundial como una escuela futbolera, dueña de un estilo propio capaz de despertar la admiración del resto del planeta. Y, como Boca hizo las veces de seleccionado nacional, como se convirtió en causa común que dejó inmejorablemente al deporte de nuestro país, esto no hizo sino acrecentar la pasión futbolera en la Argentina.

Lo cual nos lleva al otro punto, el más importante: la trascendencia para el propio Boca. Que fue gigantesca, inconmensurable. Boca pasó de ser un fenómeno barrial, a convertirse en uno nacional. Mientras estaba en Europa, los pibes y no tanto seguían sus hazañas por radio o por los diarios, y así Tesorieri, Bidoglio, Tarasconi o Mutis se convirtieron en héroes más allá de los confines de la República de La Boca.

Después de la gira de 1925, Boca se convirtió de una vez y para siempre en el club más popular del país, en una pasión nacional.

Por el profe Alberto "Beto" Moreno

ESTUDIANTES DE LA PLATA – BOCA JUNIORS LA PREVIA


106 años de historia

Entre fútbol de ascenso, torneos de liga, copas nacionales y contiendas internacionales, Boca Juniors y Estudiantes de La Plata jugaron un total de 211 partidos oficiales.

Los duelos iniciales de esta extensa historia se llevaron a cabo en 1911 Fueron por la División Intermedia, que por entonces era la máxima categoría del fútbol de ascenso. Se vieron las caras por primera vez el 7 de mayo en la cancha de Estudiantes, y luego, el 24 de septiembre en terreno Xeneize. Ambos partidos finalizaron 0-0.

Pasaron cuatro años para que se vuelvan a enfrentar de manera oficial. Ya en Primera División, se cruzaron el 6 de junio de 1915 en la ciudad de las diagonales por la 7ª fecha del campeonato. Ganó Estudiantes 3-0 con dos goles de Roberto Leonardi y uno de Américo Girotto. 

En 1917 jugaron por primera vez en el marco una copa nacional. Por los Octavos de Final de la Copa Competencia, empataron 0-0 en la cancha de Estudiantes el 29 de julio. Dada la paridad, tuvieron que volver a hacerlo para determinar un ganador. Ello ocurrió el 19 de agosto, en el campo de juego de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Allí, la escuadra platense venció 1-0 con gol de Enrique Colla en contra a los 40’ de la etapa inicial. 

Más allá de la supremacía boquense en el historial, y considerando solamente los partidos oficiales, recién en el noveno juego la escuadra Xeneize pudo celebrar su primera victoria ante Estudiantes de La Plata. Fue por los Octavos de Final de la Copa Competencia de 1919, el 9 de noviembre de ese año. Los de La Boca se impusieron 3-0 en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires con goles de Alfredo Martín, Pedro Miranda y Bleo Pedro Fournol Calomino de penal. Y 14 días más tarde, Boca obtuvo su primera victoria por un torneo de liga. Fue 2-1 en terreno propio dentro del marco de la 4ª fecha del Campeonato de 1919 organizado por la Asociación Argentina. Jorge Alberto Calandra había abierto el marcador para la visita a los 15’ de la etapa inicial. Lo igualó Bleo Pedro Fournol Calomino a los 40’ del mismo período y dos minutos más tarde, Alfredo Martín puso cifras definitivas al pleito. En los ocho encuentros anteriores al primer éxito oficial de Boca, hubo dos triunfos de la escuadra platense y seis igualdades.

Estudiantes de La Plata nunca venció a Boca por más de tres tantos diferencia. La primera vez que el Pincharrata pudo golear al conjunto Xeneize fue el 27 de diciembre de 1931, oportunidad en la que se llevó a cabo la 32ª jornada del Campeonato de ese año. Fue 4-1 en la ciudad de las diagonales. Los tantos del vencedor los marcaron Alejandro Scopelli en dos ocasiones, Enrique Guaita y Ulises Uslenghi. Domingo Alberto Tarasconi, que esa tarde convirtió por última vez con la casaca azul y amarilla, había señalado la transitoria ventaja parcial para Boca. Cuando aún no se había abierto el marcador, debió abandonar el campo de juego el jugador Xeneize Ludovico Bidoglio, quien sufrió una fractura tras chocar con un rival. Esta lesión significó para Bidoglio el final de una carrera como futbolista que había comenzado en 1922.

Boca Juniors logró su primera victoria holgada sobre Estudiantes de La Plata el 20 de octubre de 1935, por la 28ª fecha del campeonato de ese año. Fue 5-1 como visitante con tres goles de Francisco Antonio Varallo, uno de Aníbal Tenorio y otro de Roberto Eugenio Cherro. El único tanto para el dueño de casa lo marcó Daniel Cornelio Sabio.

El 24 de marzo de 1946 jugaron la Final de la Copa Pedro Pablo Ramírez en el Viejo Gasómetro de Av. La Plata al 1700. Empataron 4-4. Manuel Gregorio Pellegrina en tres ocasiones y Pío Sixto Corcuera en contra, anotaron para la escuadra platense. Y para Boca marcó tres goles Gregorio Pin y uno, Jaime Sarlanga. Debido a esta igualdad, debieron jugar otro partido, que se llevó a cabo el 18 de diciembre en el mismo escenario. El gol de Manuel Gregorio Pellegrina a los 29’ de la etapa inicial le permitió a Estudiantes ganar 1-0 y quedarse con la nombrada Copa Pedro Pablo Ramírez en un partido accidentado que fue suspendido por incidentes a los 38’ del segundo tiempo. 

La mayor goleada de Boca Juniors sobre Estudiantes de La Plata fue un 7-1 que se consumó el 19 de marzo de 1972 en la cancha del Pincha. Fue por la 5ª fecha del certamen de ese año. Lo ganaba el local con un gol de Oscar Rubén Pagnanini. Pero la visita reaccionó. Lo dio vuelta y terminó con una victoria contundente. Los autores de los tantos Xeneizes fueron Hugo Alberto Curioni en tres ocasiones, Rubén Osvaldo Potente en dos oportunidades y Miguel Alberto Nicolau, quien también señaló dos tantos, ambos de penal. 

Indudablemente, uno de los partidos más emotivos que protagonizaron Estudiantes y Boca, fue el que les tocó afrontar el 25 de marzo de 1979 por la 4ª fecha del Campeonato Metropolitano. Fue victoria Pincharrata 6-4 en la ciudad de las diagonales. Los goles del vencedor fueron convertidos por Hugo Ernesto Gottardi, Patricio José Hernández (2) y Sergio Elio Ángel Fortunato (3). Por el lado de la visita, anotaron Carlos Roberto Salguero, Sergio Apolo Robles (2) y Miguel Ángel Bordón. 

Más allá de ser dos equipos con un importante recorrido en Copa Libertadores de América, Estudiantes de La Plata y Boca Juniors, hasta ahora, jamás se cruzaron en dicha competencia. En el plano internacional, sólo se vieron en las caras en la ya desaparecida Supercopa. Fue durante dos años consecutivos. En 1992, Boca ganó 2-1 en La Bombonera por los Octavos de Final con goles de José Luis Villarreal y Roberto Cabañas para el local, y de Rubén Oscar Capria para la visita. Jugaron la revancha el 7 de octubre en la cancha de Independiente. Allí se impuso Estudiantes 1-0 gracias al tanto señalado por Darío Andrés Siviski a los 9’ del complemento. Como debía haber un ganador, hubo que recurrir a la definición por tiros desde el punto del penal, donde la escuadra platense venció 4-3. Al año siguiente volvieron a jugar por los Octavos de Final. Estudiantes fue contundente y se quedó con ambos juegos. Ganó 2-0 en terreno propio el 7 de octubre de 1993 merced a las dos conquistas de Gabriel González en el complemento. Seis días más tarde, los platenses pasaron a Cuartos de Final tras superar a Boca 3-1 en La Bombonera con dos tantos de José Luis Calderón y uno del uruguayo Adrián Paz. El descuento para la escuadra Xeneize lo marcó Alfredo Oscar Graciani. 

Jugaron por última vez el 6 de mayo de este año en el Estadio Ciudad de La Plata. Por la 23ª fecha del Campeonato 2016/2017. Finalizaron con el marcador en blanco.

Tal cual lo dicho al comienzo, Estudiantes de La Plata y Boca Juniors disputaron un total de 211 partidos oficiales, de los cuales 2 fueron en el Ascenso, 197 por competencias de liga, 8 por copas nacionales y 4 por contiendas internacionales. Sobre esos 211 juegos, el equipo Xeneize ganó 110 y marcó 345 goles. La escuadra platense se impuso en 49 ocasiones y señaló 222 tantos. Empataron en 52 oportunidades.

Un equipo con futbolistas que vistieron ambas camisetas podría estar integrado por Marcelo Arturo Yorno; Vicente Alberto Pernía, José Luis Brown, Pablo Carlos Erbín, Jonathan Cristian Silva; Leonardo Rafael Jara, Raúl Alfredo Cascini, Juan Sebastián Verón, Roberto Fabián Pompei; Ignacio Ramón Peña, Martín Palermo. Director Técnico: Carlos Salvador Bilardo.

Mariano A. Reverdito
@MAReverdito

BOCA ES NUESTRO EN RADIO - PROGRAMA DEL 07-12-2017




Les dejamos la 64º entrega del ciclo de Boca es Nuestro Radio, programa que se emite todos los jueves de 18.30 a 20 hs. por Radio IRed. También podés escucharnos descargando nuestra aplicación haciendo click acá.

Con una nota a Maxi Sarmiento rememorando aquel épico 12-12-12 y todo el panorama del polideportivo con una nota a Andrés Santos del FUTSAL, el futbol femenino, el básquet y el futbol profesional y la columna de historia que por razones de tiempo no salió pero les dejamos tal cual el profe Alberto Moreno nos dejó redactada.




EL POLIDEPORTIVO POR MARIANO REVERDITO

VOLEY FEMENINO: El último viernes, Las Guerreras vencieron 3-1 a Vélez Sarsfield en Banco Provincia de La Plata con parciales de 20-25, 25-18, 25-14 y 25-21. Con esta victoria cerraron la serie 2-0 y se clasificaron para jugar el encuentro decisivo ante San Lorenzo de Almagro. 

La final, al mejor de tres juegos, arrancará mañana viernes a partir de las 20.30 en el Polideportivo Roberto Pando. En segundo partido se llevará a cabo el lunes 11 a las 19.30 en La Bombonerita. Y en caso de ser necesario un tercer encuentro, tendrán que volver a verse las caras en viernes 15 a las 19.30 nuevamente en La Bombonerita.

FUTSAL: El equipo de Hernán Garcias jugará la final ante Kimberley (actual bicampeón), tal como sucedió el año pasado. El primer partido de la serie al mejor de tres, se llevará a cabo el sábado 9 a partir de las 16.00 en Villa La Ñata.

KARATE: El representante de Boca Juniors Román Uñates (Categoría Infantil Masculina) tuvo una gran actuación tanto en el 4° Torneo Sudamericano, como así también en el 5° Torneo Panamericano de Karate, que se llevaron a cabo en Aracaju, Brasil.

En el Panamericano, Román ganó la medalla de oro en Kata (formas) y la de bronce en Kumite (combate). Y dentro del sudamericano, obtuvo dos de plata, también en Kata y Kumite.    
Los entrenadores Néstor Parreño y Marina Regules estuvieron junto al karateca en ambas competencias.

FUTBOL FEMENINO:

Vane Raschella: "El partido ante la UAI Urquiza será a las 9 de la mañana, va en contra del espectáculo". "Boca va puntero y UAI va segundo, es uno de los partidos más atractivos del campeonato. Además será el último del año"

BÁSQUET:

Martin Marzolini: "El sábado Boca le ganó a Regatas, último subcampeón, por 86-79 en la primera fecha de la Liga Nacional".
Claudio Giardino: "Quiero resaltar la actitud que tuvo el pibe Caffaro, jugó muy bien en el tercer cuarto y se complementó con el Griego. Ojalá tenga más minutos".
Martin Marzolini: "Mañana es el segundo partido del equipo del Lobito Fernández, ante Gimnasia de Comodoro. Será a las 20 en la Bombonerita".


LA COLUMNA DE HISTORIA POR EL PROFE ALBERTO MORENO

En el nombre del padre

¿Qué define una paternidad futbolera? La respuesta inmediata apunta a una supremacía en la cantidad de victorias sobre el rival. Muy cierto. Y de eso tenemos en cantidad. Pero no es suficiente. Porque una paternidad lleva implícita una determinada mística, una suerte de destino manifiesto que se genera en propios y extraños, que hace que en la previa de un partido exista un convencimiento de que el padre derrotará al hijo. Una porción importante de esa mística la aporta la calidad y cualidad de algunas de esas victorias. Hablando en criollo: no es lo mismo un triunfo cualunque en un partido por nada, que vencer al clásico rival en un partido definitorio, por más que en este último no haya una pelota naranja y en el primero sí. Pues bien, si hay algo que marca la historia de Boca-River es este tipo de victorias Xeneizes en partidos que definían torneos. Ya hemos nombrado alguno, pero siempre hay más.

Vaya como ejemplo este clásico disputado el 8 de diciembre de 1965, cuarto partido de una seguidilla de triunfos boquenses que sentenciaron torneos. En esta oportunidad, los dos equipos llegaron a la antepenúltima fecha del campeonato igualados en puntos, con 45 unidades cada uno. El que ganaba se probaba la corona, el que perdía marchaba a Devoto. Boca llegó a esa instancia tras una remontada memorable para descontar la ventaja de un riBer que parecía desfilar hacia el título. Ese Boca que venía de salir campeón pero se había quedado sin dos figuras del calibre de Valentim y Orlando tuvo una primera rueda colmada de empates (ocho) más una incómoda derrota de local ante San Lamento que lo dejó a cuatro puntos de un riBer que aparentaba sólido. Pero claro, las apariencias engañan. La segunda rueda empezó con dos derrotas al hilo de las plumas y dos victorias consecutivas del Xeneize que le permitieron encaramarse a la punta. De allí en adelante empezó un mano a mano feroz, que desembocaría en ese 8 de diciembre definitorio. 

Día entre semana pero feriado y el Templo reventaba de gente. Como suele ocurrir en estos casos, riBer arrancó atacando a lo loco en la mismísima Bombonera y a los 9 minutos se puso 1-0 arriba con un go-la-zo de Artime. El tipo recibió un centro que le quedó atrás y definió metiendo un tacazo-sombrero por arriba de Roma. Impresionante. Pero no alcanza, porque enfrente estaba Boca. Digo más: estaba el Boca de Roma, Marzolini, el Rata, Rojitas, el Cholo Simeone (el verdadero, no el vende humo), Gonzalito, el Tanque Rojas, y el Beto Menéndez. Una joyita que se cansó de ganar campeonatos y clásicos en los '60. Como este. Porque el Xeneize salió a buscar el empate, pero riBer aguantó todo el primer tiempo los embates boquenses… y los nervios del gran Amadeo, para quien los partidos con Boca solían ser un calvario. No fue la excepción. A los 3 minutos de la segunda parte, Pianetti puso las cosas en su lugar con uno de sus habituales misiles tierra-aire. A pesar de la potencia del remate, éste fue desde muy lejos, pero Carrizo no reaccionó. riBer tampoco. Olvidándose del famoso paladar negro, se colgó del travesaño y se dedicó a buscar el empate que lo dejara bien parado de cara al sprint final. No pudo ser. A tres minutos del cierre, la agarró el Beto Menéndez y le metió un zurdazo furibundo, que pegó en Ramos Delgado y descolocó a Carrizo. El pueblo Xeneize fue un solo alarido de gol.

Tras esta victoria el camino quedó allanado para que Boca se corone campeón, cosa que lograría el 19/12, tras derrotar a Atlanta en La Bombonera. Cierro con las palabras de Juvenal (Julio César Pasquato), enorme periodista y feroz hincha de riBer para El Gráfico: "Boca volvió a imponer en el partido clave del campeonato, en el acontecimiento más apasionante del año, su legendaria paternidad sobre riBer. Lo que ya parece tradicional en la historia del clásico se dio una vez más en una Bombonera rebosante de gritos, banderas, globos, bombas, estribillos, papelitos, avalanchas y ovaciones, que a cada momento daba la impresión de estallar en mil pedazos. riBer arañó el triunfo durante 48 minutos, pero el que ganó fue Boca". A confesión de partes, relevo de pruebas.


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El equipo está conformado por Ana Bonissone en la conducción, Eduardo Eliaschev, Claudio Giardino y Fernando Burruso en el estudio,  y columnistas que cubren las principales actividades de nuestro Club como Martín Marzolini en básquet, Vanesa Raschella en futbol femenino, Martín Herrera en fútbol profesional, Jacqueline Vezzosi en divisiones inferiores fútbol masculino, Mariano Revertido en el polideportivo, y el invalorable aporte de Alberto Moreno recordándonos de dónde venimos en cada hecho histórico de nuestro Club. Con la producción general de Leo Zallio, Gabriel MartinIvan Ludueña y Daniel Lubel, y Maximiliano Catanzano en diseño y gráfica.
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SIN BRILLAR, BOCA VOLVIÓ A SER LÍDER


Por Daniel Lubel
para  Pasionfulbo.net

Boca venció por 2-0 a Arsenal con goles de Guido Vadalá y Edwin Cardona. El Xeneize no desplegó un gran fútbol, pero San Lorenzo se acercaba y ganar era importante para seguir siendo líder.

La expulsión de Paolo Goltz, las cinco amarillas de Pablo Pérez y las lesiones de Darío Benedetto, Fernando Gago, Walter Bou y Oscar Benítez hicieron que Guillermo Barros Schelotto se viera obligado a armar un equipo con algunos suplentes, un jugador que debutaba como titular en Boca y un banco repleto de juveniles. Algunas decisiones importantes fueron cambiarle el puesto a Edwin Cardona para que el colombiano jugara de interior; incluir a Santiago Vergini de marcador central, darle la oportunidad a Guido Vadalá como centrodelantero y apostar por dos extremos clásicos como Cristian Pavón y Cristian Espinoza.

Por otro lado, el rival se presentaba como uno de los más accesibles del torneo. Humberto Grondona apostó por un 4-4-2 para intentar cerrar espacios y salir rápido de contraataque, con Lucas Wilchez como una de sus armas más peligrosas. Boca dominó gran parte del trámite, intentando mover mucho la pelota aunque sin el gran volumen de juego que había conseguido en las primeras fechas del campeonato. El cambio de posición le vino muy bien a Cardona, que fue el eje del equipo, conduciendo la mayoría de los ataques y moviéndose por toda la cancha, sin estar tan atado a la izquierda. El equipo solía atacar por la derecha, ya que Leonardo Jara se soltaba mucho y Nahitán Nández se tiraba hacia ese sector. Vadalá, que mide 1.67m y es más un segundo punta que un nueve, jugaba entre los centrales. Esto hacía que muchas veces le ganaran con el cuerpo, pero otras veces lograba dominar y asociarse bien con sus compañeros.

Arsenal intentaba salir rápido de contraataque y muchas veces logró encontrar mal parado al local, sobre todo en el sector derecho de la defensa, aprovechando que Jara tardaba en volver y que Nández jugaba muy adelantado. Así, Barrios quedaba solo y con mucho espacio para cubrir, como le había sucedido en muchos de los últimos partidos, sobre todo ante Racing y Central. Sin embargo, el visitante demostró su falta de jerarquía y no era preciso en el último pase. Solo tuvo insinuaciones con algún cabezazo de Facundo Monteseirín o con contraataques que resolvieron bien los defensores xeneizes.

Boca era superior pero no lo plasmaba en el marcador. Las chances claras no eran demasiadas y solían ser por remates de afuera (un tiro libre de Cardona y un derechazo de Nández), ya que Arsenal ponía mucha gente en el área. Hasta que Vadalá, unos minutos después de estar cerca del gol gracias a una buena habilitación de Pavón, aprovechó un gran centro de Cardona a los 35 minutos y puso el 1-0. El juvenil metió un gol soñado, bien de nueve, y le dio tranquilidad al equipo para irse con ventaja al descanso.

En el segundo tiempo a Boca le costó mucho más dominar el partido y no podía hacerse de la pelota. Se paró un poco más atrás y tuvo algunas chances de contraataque, como algunas corridas de Nández o un remate desviado de Vadalá. Arsenal seguía aprovechando las espaldas de Jara, el desorden y mal retroceso del local, aunque buscaba remates de media distancia, sin demasiado peligro. Grondona gastó los tres cambios y buscó darle más dinámica al ataque, con Rodrigo Contreras y Ramiro Carrera. Al principio le resultó y Leonardo Rolón tuvo la más clara del partido, luego de colarse bien entre Vergini y Lisandro Magallán, pero su remate se fue por al lado del palo derecho de Rossi.

Guillermo vio que su equipo estaba jugando mal e hizo debutar a Gonzalo Lamardo por Cristian Espinoza, de flojo partido, para que el mediocampo tuviera más despliegue. El ingresante al principio comenzó de interior, haciendo que Cardona se parara varios metros más adelante. Luego, con la entrada de Agustín Bouzat por un agotado Vadalá, Lamardo fue a la derecha y Boca pasó al 4-4-2, con Cardona y Pavón liberados. El Xeneize estaba bastante replegado y Arsenal cada vez estaba más cerca de su área. No era claro y no tenía demasiadas ideas pero tenía centros y pelotas paradas y seguramente a más de algún simpatizante de Boca se le habrá cruzado el fantasma del partido con Patronato, en el campeonato pasado. Sin embargo, el ingresante Germán Ferreyra se hizo echar a los 39 minutos de una manera poco inteligente, con un planchazo durísimo a Fabra. Y cuando ya terminaba el partido, Cardona consiguió el gol que se merecía por su gran actuación, con un buen zurdazo luego de un gran taco de Pavón y una subida de Nández.


No es noticia que ya hace varios partidos Boca no puede lograr el volumen de juego que había exhibido en las primeras fechas, pero en este caso la victoria es más rescatable porque venía de dos derrotas consecutivas y podía perder la punta. Seguramente las bajas hayan influido para no poder generarle más chances de gol a un flojo rival, aunque hay que decir que la baja en el rendimiento ya se venía viendo desde antes. La mejor noticia pasó por Cardona, que ya se adaptó y está demostrando todo su talento. Guillermo debe tomar nota de que rinde mejor cuando lo hace suelto que cuando está estancado en una banda. El primer gol lo generó por derecha y el segundo por el medio, lo que no hubiera pasado si hubiera jugado de extremo izquierdo. Vadalá respondió con un gol clave, los centrales estuvieron sólidos en general y Jara está demostrando grandes virtudes ofensivas, aunque debe mejorar el retroceso, al igual que todo el equipo.

UN PRIMER PASO IMPORTANTE


En su debut en la temporada 2017/18 de la Liga Nacional, Boca derrotó por 86 – 79 a Regatas de Corrientes, subcampeón en la última edición, en la Bombonerita. Eduardo Gamboa fue el goleador azul y oro con 18 puntos.

El Xeneize fue de menos a más en el Súper 20, y partido a partido se siguen observando mejoras en el juego. Anoche, el conjunto dirigido por Gustavo “Lobito” Fernández movió muy bien el balón en las ofensivas y consiguió crear buenas situaciones de tiro, que se aprovecharon en mayor medida en el segundo tiempo.

Boca, tras perder la primera mitad por cinco unidades, igualó el marcador en 64 al final del tercer cuarto. Adrián Boccia le brindó seguridad y efectividad al local para iniciar la remontada. Agustín Caffaro con mucha actitud ayudó a sus compañeros en su tiempo en cancha.

Los triples de Lucas Pérez, Keyron Sheard, Fotis y Gamboa aparecieron en los momentos justos para que el local con autoridad revierta el resultado y domine el trámite del encuentro en el final.

Nuevamente, la base del equipo fue una defensa dura, intensa y con mucha presión que provocó, como consecuencia, una muy floja noche de tres puntos de Regatas con un 19% (5/26). El equipo de Corrientes venía de vencer a Hispano en Río Gallegos por 109 – 107 con un 45% en 3PTS.

Ante la salida de Matthew Bryan, Eduardo Vasirani formó parte del quinteto titular con Fotis Lampropoulos en la pintura. El ex jugador de Gimnasia de La Plata fue importante con seis puntos, seis rebotes y dos tapas.

Nicchaeus Doaks hizo su debut con la camiseta azul y oro, pero estuvo tan solo 6 minutos en la cancha.

Los destacados de Boca fueron: Gamboa con 18pts/4reb/2as; Lampropoulos, 14pts/11reb/3as/1rec; y Boccia, 16pts/1reb/2as/1rec/1tap.

Esperemos que el Xeneize continúe trabajando de esta manera y siga mejorando partido a partido. La próxima presentación será el viernes a las 20 horas ante Gimnasia de Comodoro en la Bombonerita. El horario podría ser modificado debido a la televisación.

SINTESIS

Boca 86: Pérez 13, Sheard 8, Boccia 16, Vasirani 6 y Lampropoulos 14 (fi) Doaks 2, Gamboa 18, Caffaro 2, Gargallo 5 y Fierro 2. DT: Gustavo Fernández.

Regatas Corrientes 79: Goldwire 8, Quinteros 21, Harris 11, Ramírez Barrios 7 y Troutman 6 (fi) Vidal 2, Arengo 0, Thomas 2 y Martina 22. DT: Gabriel Piccato. 

Parciales: 16-22, 34-39, 64-64.

Árbitros: Daniel Rodrigo – Silvio Guzmán – Sebastián Moncloba.

Estadio: Luis Conde (Capital Federal)

Foto: La Liga.

Por Martín Marzolini @MartinMarzolini & @basquetazulyoro

BOCA JUNIORS - ARSENAL de SARANDÍ *** LA PREVIA


Torneos de liga, copas nacionales y contiendas internacionales

Arsenal y Boca Juniors empezaron a verse las caras recién en este siglo. Y más allá de que apenas han superado una treintena de partidos oficiales, la historia que los tiene a ambos como protagonistas, ya abarca competencias de liga, contiendas internacionales y la definición de una copa nacional.

Jugaron por primera vez de manera oficial el 10 de noviembre de 2002 en la cancha de Lanús por la 16ª fecha del Apertura ’02. Los de Sarandí actuaron como locales en La Fortaleza. El triunfo fue para los Xeneizes, quienes se impusieron 1-0 gracias al gol de tiro libre que convirtió Marcelo Alejandro Delgado a los 17’ de la etapa inicial. 

Volvieron a cruzarse el 15 de junio de 2003 en La Bombonera por la 16ª jornada del Clausura ’02. Lo ganaba la visita con dos tantos de Adrián Roberto Romero. Descontó Carlos Alberto Tévez a los 37’ del segundo tiempo, y cuando restaban tres minutos para que se cumplan los noventa reglamentarios, el recientemente ingresado Rolando Carlos Schiavi selló el 2-2 final.

Después de otras dos victorias de Boca, llegó el primer festejo de Arsenal. Fue 1-0 en terreno propio el 21 de noviembre de 2004 por la 16ª fecha del Clausura ’04. El único tanto del partido lo marcó Patricio Hernán González a los 43’ del primer tiempo. Tras este éxito, los del Viaducto iban a llegar a tres de manera consecutiva. Ganaron 3-1 en La Boca el 11 de junio de 2005 por la 16ª jornada del Clausura ’05 con dos goles de José Luis Calderón y uno de Jorge Martín Núñez. El tanto Xeneize lo había marcado Edgar Fabián Espíndola. El 17 de noviembre de 2005, además de llegar al tercer triunfo en serie, Arsenal logró la que hasta ahora es su mayor goleada ante Boca. Fue 4-1 en Sarandí por la 15ª fecha del Apertura ’05 con dos goles de Silvio Augusto González, uno de Juan Pablo Caffa y otro de Patricio Hernán González. Federico Insúa señaló el tanto del honor para la visita. 

El 13 de agosto de 2008 protagonizaron el primer compromiso internacional entre ambos. Por la Recopa Sudamericana, Boca derrotó 3-1 a Arsenal como visitante en el Cilindro de Avellaneda con dos goles de Martín Palermo y otro de Rodrigo Sebastián Palacio. Facundo Sava había señalado el transitorio 1-1. La revancha se llevó a cabo en La Bombonera el 27 del mismo mes. El 2-2 final le permitió a Boca quedarse con el trofeo en disputa. Rodrigo Sebastián Palacio y Juan Román Riquelme convirtieron para los locales, mientras que Mauro Matos y Sebastián Carrera hicieron lo propio para los visitantes.

Boca obtuvo su victoria más holgada ante Arsenal el 12 de abril del 2010 en un compromiso correspondiente a la 14ª jornada del Clausura 2010. Fue 4-0 en territorio propio con dos tantos de Martín Palermo, uno de Cristian Manuel Chávez y otro de Juan Román Riquelme.

La Copa Libertadores 2012 los volvió a cruzar en el plano internacional. El 14 de marzo Boca ganó 2-1 en Sarandí con goles de Clemente Juan Rodríguez en contra para el dueño de casa, y de Pablo Nicolás Mouche y Pablo Martín Ledesma para el vencedor. Juagaron la revancha en La Bombonera el 29 del mismo mes. Pablo Martín Ledesma y Juan Manuel Sánchez Miño convirtieron los tantos para el 2-0 que sellaba una nueva victoria Xeneize.

En noviembre de 2012, Boca y Arsenal tuvieron que definir la Supercopa Argentina en el Estadio Bicentenario Ciudad de Catamarca. Tras haber finalizado con el marcador en blanco durante el tiempo de juego reglamentario, los de Sarandí se impusieron 4-3 en la definición por tiros desde el punto del penal. Convirtieron para los del Vidaucto Gustavo Javier Canales, Hugo Martín Nervo, Emilio José Zelaya y Diego Luis Braghieri, mientras que Oscar Ustari se quedó con las ejecuciones de Juan Pablo Caffa y Carlos Mario Carbonero. Para los de La Boca anotaron Santiago Martín Silva, Guillermo Matías Fernández y Rolando Carlos Schiavi. Cristian Daniel Campestrini detuvo los disparos de Matías Nicolás Caruzzo, Leandro Daniel Paredes y Nicolás Carlos Colazo. 

Jugaron por última vez de manera oficial el 30 de abril de este año por la 22ª fecha del Campeonato 2016/2017. Ganó Boca 3-0 en Brandsen 805 merced a las conquistas de Darío Ismael Benedetto por duplicado, y Gonzalo Maroni. 

Entre torneos de liga (27), copas nacionales (1) y pleitos internacionales (4), Boca Juniors y Arsenal jugaron un total de 32 partidos oficiales. Los de La Boca ganaron 17 y convirtieron 54 goles, mientras que los de Sarandí se impusieron en 7 ocasiones y señalaron 38 tantos. Empataron 8 veces. 

Martín Ezequiel Andrizzi, Darío Ismael Benedetto, Guillermo Enio Burdisso, Juan Pablo Caffa, Eduardo Javier Cassais, Mariano Raúl Echeverría, Franco Rodrigo Fragapane, Juan Martín Imbert, Leandro Marín, Aníbal Samuel Matellán, Facundo Sava y Santiago Martín Silva son algunos futbolistas que vistieron ambas camisetas. Juan Emilio Elena y Martín Palermo jugaron en Boca y fueron entrenadores de Arsenal. 

Por Mariano A. Reverdito
@MAReverdito

SEBASTIÁN BATTAGLIA EN BOCA ES NUESTRO CONTÁNDONOS LA COPA INTERCONTINENTAL DEL 2000



Ayer festejamos los 17 años de la épica conquista de nuestra segunda copa intercontinental, y tuvimos el placer de charlar con Sebastián Battaglia mientras el Beto relataba aquella mañana épica. Les dejamos el corte del audio y algunos textuales de lo que dijo el gran Seba, agradeciendo a todos los que formaron parte de aquel glorioso equipo.

Lo que dijo Seba:
  • "Ni en el mejor de los sueños hubiéramos imaginado estar 2 a 0 arriba en tan poco tiempo contra un rival como el Real Madrid".
  • "Fue una cosa muy linda y rara a la vez. Con 20 años recién cumplidos me encontraba jugando una final del Mundo entrando de titular. Fue impresionante. Como estar en Disney".
  • "En el momento no tomás dimensión. Recién al ver la caravana, llegar al hotel, te ibas dando cuenta de lo que habíamos logrado. La vuelta de Ezeiza al hotel fue increíble".
  • "Estábamos convencidos del equipo que éramos y que le podíamos ganar al Real Madrid".
  • "Fue muy importante para mí Carlos Bianchi. Me hizo jugar en una posición que no estaba acostumbrado y me hizo crecer mucho. Me enseñó cosas que me sirvieron en la vida más allá del fútbol".




Las cosas en su lugar

Si tu equipo viene de ser bicampeón de la Argentina, se encamina a ganar su tercer título local y fue campeón de la Libertadores, tenés que estar tranquilo de que se puede traer la Intercontinental. Era nuestro caso,  dueños de una fe inquebrantable en lo que la Azul y Oro es capaz de hacer en cualquier cancha, de cualquier lugar del mundo y ante el rival que sea. Pero bueno, hay una mitad menos uno de la Argentina, especialmente los habitantes de Núñez y alrededores, que auguraban otra cosa: una derrota segura ante los galácticos del Real Madrid, el mejor equipo del mundo. Se sabe, esta gente posee una devoción casi mística por todo lo que es de afuera. Por eso se sienten orgullosos y felices cuando un jugador surgido de su equipo triunfa en uno europeo. Porque sienten que es más que su club, entonces piensan que ese éxito tiene otra dimensión. Superior, digamos. Y buena parte de ese complejo de inferioridad nace de sus malas experiencias y papelones varios fronteras afuera. Está claro no es lo mismo jugar una final contra Estenada Bucaqué, que contra la Juventus o el Barcelona. Salvo para nosotros. Porque nosotros sabemos que Boca es el equipo más grande de la galaxia y los demás nos tienen sin cuidado. Por eso mientras ellas se compraban una camiseta del Real Madrid y nos deseaban lo peor, nosotros nos aglomerábamos frente al televisor no para ser testigos de una hazaña -algo que ocurre cuando uno de los rivales en cuestión está en inferioridad de condiciones- sino para recibir una nueva alegría.

Pero como todo lo enumerado es cierto de toda certeza, también es importante poner las cosas en contexto para darle al acontecimiento la dimensión que se merece. Habían pasado 22 años desde que el Xeneize lograra su primera Intercontinental y en el medio las cosas no habían sido fáciles. Boca obtuvo el Metro ‘81 y debió pasar 11 largos años sin salir campeón local. En el ’84 estuvo a punto de desaparecer. La lenta reconstrucción incluyó enormes alegrías como las de la Supercopa y la Recopa; y algunos tentempiés como la Master y la de Oro. Y también frustraciones al rolete. Encima en la vereda de enfrentes estaban dulces: en los 80 –en el único año en el que REALMENTE ganaron todo- se desvirgaron de Libertadores e Intercontinental. Y en los ’90 no paraban de ganar títulos locales y encima nos alcanzaron en Libertadores y Supercopa. Para los jóvenes xeneizes que no vivieron esos tiempos es bueno decirles que la mano venía muy cambiada. Boca armaba equipazos, incluso repatrió al Diego, pero no pasaba nada. El fin de siglo asomaba oscuro, con la amenaza de que se prolongase una hegemonía plumífera que no se condecía con la historia. Hasta que en 1998 vino un señor llamado Carlos Bianchi. Armó un equipo irrepetible –porque es difícil que se vuelvan a alinear los astros para que estén juntos el mejor técnico, el mejor jugador y el máximo goleador de la historia xeneize, rodeados encima por una constelación de cracks- que clavó dos torneos locales y una Liberadores. Y nos depositó en la noche del 28 de noviembre de 2000, para terminar de poner las cosas en su lugar. 

El asunto arrancó inmejorable. Diez mil hinchas de Boca copando el Estadio Nacional de Tokio, algo nunca visto en la historia de esta Copa, hacían que el Xeneize se sintiera como en casa. Fue quizás eso lo que hizo que aquel 28 de noviembre de 2000, Boca saliera como si estuviera en la mismísima Bombonera a llevarse por delante al Real Madrid. Ellos venían con todas sus figuritas: Casillas, Hierro, Roberto Carlos, Guti, Figo, Raúl… Pero claro, cuando a la cancha saltan Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Traverso, Matellán; Battaglia, Serna, Basualdo, Riquelme; Delgado, Palermo, podés ir a Vietnam tranquilo. Hinchas ajenos se relamían pensando en el festín que el Pesetero Figo se haría con Matellán; propios y extraños se preguntaban si el Pepe Basualdo, con 37 años, estaría a la altura de una final Intercontinental; algunos protestaban -otros lo veíamos con beneplácito- la presencia del Chelo en vez del Melli. Lo cierto es que, para variar, el Virrey dejó en claro que raramente se equivoca. Y lo dejó claro enseguidita nomás.

A los 2' Matellán se la quitó a Figo, metió el pase largo y recto para el pique del Chelo, por izquierda, quien la cruzó al medio, por donde entraba el Titán. El gol más rápido de la historia de la Intercontinental le daba 100% la derecha a Bianchi. Cuatro minutos después, el Real buscaba desesperado en la puerta del área Xeneize. Presión entre Chicho, Traverso y el Pepe sobre Helguera. Basualdo que se la quita y entrega para Román. Y Román -estoy de pie- mete un pase de otro planeta, desde campo boquense, para el pique de Palermo, apareado con Geremi. No bien pisó el área, el Titán –estoy de pie otra vez- bancó con el brazo la pechada de Geremi y le metió un fierrazo cruzado. 2-0. Delirio absoluto. Un minuto después, Roberto Carlos metió una jugada fenomenal y su remate dio en el travesaño. Conseguimos bajarlos de la garganta y asumimos que meter dos de entrada es maravilloso, pero que te garantiza 84' de sufrimiento. Lo confirmó Roberto Carlos a los 11', cuando agarró un rechazo hacia el medio del Negro Ibarra y le metió una volea infernal para marcar el 2-1. Acto seguido, Raúl casi la clava de cucharita. Parecía que se nos iban a venir al humo y cascotearnos el rancho a lo loco. Pero fue tan así. De hecho, Casillas se lució: primero sacándole un tiro libre venenoso a Román, y después tapándole al Chelo lo que hubiese sido el mejor gol de todas las Intercontinentales, tras una apilada fenomenal de derecha a izquierda. El primer tiempo se fue con un Boca muy superior ante un Madrid confundido.

Y en la segunda mitad apareció la otra faceta de ese equipo infernal diseñado por el Virrey: la solidez. Martín y el Chelo ya habían hecho lo suyo. La defensa, comandada por el Patrón, se volvió impenetrable. Ya no estaba Samuel pero no importó, porque Traverso le comió los tobillos a Raúl; el Negro clausuró el lateral y Roberto Carlos ya no volvió a arrimarse al gran Oscar; y Matellán se lo comió a Figo en dos pancitos. El Seba, Chicho y el Pepe coparon el medio. Cortaban todo y se la daban a Román. Y Román... Qué decir de Román. Amo y señor del partido, arrancó con un tiro libre al ángulo que le sacó Casillas. Y después sacó a pasear a al Real Madrid entero, la puso bajo la suela y ya no se la pudieron sacar. Así le dio aire a todo Boca como para que lejos de sufrir, el Xeneize gozara otra vez, como nunca, 22 años después de aquel glorioso equipo del Toto, pero con la misma genética de la más pura cepa bostera. Y de paso, ya que estamos, recordar que esa fue la última final que perdió el Real Madrid, pero no la última que ganaría Boca…

Por Alberto Moreno para Boca es Nuestro

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El equipo está conformado por Ana Bonissone en la conducción, Eduardo Eliaschev, Claudio Giardino y Fernando Burruso en el estudio,  y columnistas que cubren las principales actividades de nuestro Club como Martín Marzolini en básquet, Vanesa Raschella en futbol femenino, Martín Herrera en fútbol profesional, Jacqueline Vezzosi en divisiones inferiores fútbol masculino, Mariano Revertido en el polideportivo, y el invalorable aporte de Alberto Moreno recordándonos de dónde venimos en cada hecho histórico de nuestro Club. Con la producción general de Leo Zallio, Gabriel MartinIvan Ludueña y Daniel Lubel, y Maximiliano Catanzano en diseño y gráfica.
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