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lunes, 15 de septiembre de 2014

LA INCOHERENCIA AL PODER



Durante años escuchamos que Boca es sólo un club de fútbol. Tanto se dijo y se repitió que muchos, quizá la mayoría, terminaron creyéndolo.

Hasta algún nuevo autopostulado a la presidencia dice que lo que no es fútbol es secundario: “Después se verá” fueron sus declaraciones al respecto.

Hoy Boca está convertido en un simple club de fútbol. El basquet es un lastre para la actual dirigencia, como el resto de los deportes amateurs; la actividad del socio es, fuera de la asistencia a la cancha, casi nula; y la función social para con el barrio y su gente es un pensamiento lindante con la ridiculez y la locura de unos pocos idealistas.


O sea, sólo nos queda el fútbol.

Entonces re alquilamos La Candela pagando más de lo que recibimos al venderla pero, dos años después, anunciamos la construcción de un centro de entrenamiento modelo que cuesta unos 75 millones de pesos. Hacemos un contrato con el Barcelona pero de los once que entraron a jugar contra Racing sólo dos, Erbes y Colazo, provienen de las inferiores. 

Gastamos en estos años millones de dólares en jugadores que no estaban al la altura del Boca, mientras nos desprendimos de algunos del club que hoy serían la base de un equipo poderoso.


En función del fútbol se dicen y se hacen muchas cosas, porque Boca es sólo un club de fútbol. Pero…

En el verano las obras para el drenaje de la cancha no se hicieron porque un sponsor necesitaba la cancha para sus partidos publicitarios.

Mientras tanto utilizamos los métodos más modernos a nivel mundial, verdadera tecnología de punta, para tratar de evitar, infructuosamente, el papelón de un campo de juego impresentable para un club de fútbol.