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viernes, 25 de abril de 2014

RENCOR, MI VIEJO RENCOR…
Es increíble comprobar día a día, como Nuestro Club se conduce con miradas individualistas y alejadas totalmente de los sentimientos genuinos de los Hinchas, anteponiendo a las decisiones que toman, la voluntad de personas, que en muchos casos no forman parte de la actual Comisión directiva, teñidas con un odio producto del rencor por sucesos pasados, que no hacen más que dividir en forma totalmente innecesaria e inoportuna a nuestra parcialidad.

Nada es casual… Se están cobrando facturas que vienen desde Abril del 2001 en un caso y desde Septiembre del mismo año, en otro…

En el caso de Román, Macri nunca le perdonó que en ese mes de Abril le dedicara públicamente el gesto del Topo Gigio. Sin embargo esto no fue impedimento para que, por conveniencia personal, lo contratara por una cifra millonaria a préstamo por cuatro meses en el primer semestre del año 2007, para utilizar en su campaña electoral para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad la obtención de la Copa Libertadores de ese año. Tuvo la suerte de que una victoria fue fruto de la otra; por eso se desentendió del futuro de Román de cara a la final de la Intercontinental de ese año. Ya había conseguido lo único que le interesaba… Sin embargo, nunca le perdonó a Pedro Pompilio que lo contratara a partir del 2008. El rencor no conoce de olvidos…

Y en Septiembre del 2001, el Ingeniero tuvo que fumarse el "desplante" que le hizo el Señor Carlos Bianchi después de una goleada a Lanús (donde hasta hizo un gol el invento japonés de Macri: Takahara) al dejarlo con la palabra en el aire luego de que irrumpiera como patrón de estancia en la conferencia de prensa de la que estaba participando el Virrey. En este caso, el “perdón” por necesidad vino poco tiempo después, en el 2003, ya que el Ingeniero estaba lanzando su partido Compromiso para el Cambio, y era fundamental para salir en los medios, que Boca fuera protagonista de la Copa de ese año. Y acá también tuvo la suerte de que “el sapo que se tragó” le dio un buen provecho…

Pero pasó mucha agua por debajo del puente… Y cuando había que renovar el contrato de Román en el año 2010, otra vez el rencoroso bajó línea para que no lo hicieran. Esto se sumaba al regreso de Carlos al Club en su función de mánager, tarea que se encargaron de complicarle desde el primer día. Y se provocó una gran división interna, que no hizo más que acentuar la debilidad de un gobierno que asumió condicionado. Tanto era el rencor, que el responsable de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad, Raúl Oscar Ríos, pasó toda una tarde en el Club como vocal macrista de la Comisión Directiva para votar en contra de la renovación, sin tener en cuenta que en Villa Urquiza ese mismo día se había derrumbado un gimnasio, tema que era de su competencia. ¿Obediencia u obsecuencia debida? Pero el tema se solucionó, cuando Ameal decidió canjear votos a favor de la renovación por el control de departamentos estratégicos para las elecciones que se desarrollarían al año siguiente; y vaya si le costó esa movida…

Todo venía viento en popa para gusto del Ingeniero y su séquito de adoradores: el técnico era Falcioni y Román decidió no seguir jugando después de una final de Copa Libertadores, sobre la que algún día nos enteraremos de lo que realmente sucedió. Pero, tal como dice la canción, “El amor es más fuerte…” y el 8 de  Diciembre del 2012 la Bombonera habló. O comolo bautizó un amigo, nació el “Día de la Gratitud”. Y rápido de reflejos, y con el consejo de su asesor ecuatoriano, el Ingeniero entendió que si no se “escuchaba” a la gente, esto podría jugarle en contra en un año electoral como el 2013. Y el presidente de Boca, acatando órdenes, corrió presuroso a buscar a Bianchi. Pero no contaban con que Román es una persona con códigos (que lo diga Basile después de su último paso por la Selección Nacional, si no) y apareció el noble “si vamos a sufrir, suframos juntos…” en Enero del 2013. Pero ya no se podían echar atrás, lo que no es lo mismo que hacerles fácil la tarea.

No se los contrató con el convencimiento de que era lo mejor para Boca. Se los contrató con una intención espuria que nada tenía que ver con los intereses del Club.

Nunca los matrimonios por conveniencia pueden llegar a un buen fin. Y ésto se acentuó una vez más cuando terminó el proceso electoral nacional en Octubre de ese año.

Pero como, hasta la fecha, la misma jugada especulativa que tanto rédito político le diera al Ingeniero no está dando sus frutos, hay que terminar de una vez por todos con la venganza demorada durante años. Y nada mejor que aprovechar el vencimiento del contrato de Román para no renovarle y de esa forma condicionar o empujar a Bianchi también afuera del Club. ¿El famoso “dos pájaros de un tiro”?

Román demostró que tiene todavía mucho más para darle a Boca. Merece continuar y retirarse en su Club como muchos de los grandes jugadores que pasaron por la Institución no pudieron hacer. Condiciones y capacidad, le sobran.

Bianchi es el más capacitado para recuperar la gloria futbolística que supimos tener, siempre y cuando tiren todos para el mismo lado, y dejen deponer palos en la rueda. Condiciones y capacidad, le sobran.

Por lo tanto, dejemos de lado el revanchismo estúpido. Dejemos de lado la obsecuencia hacia ex dirigentes.

Pensemos en que es lo mejor para el Club, en forma totalmente objetiva y transparente.

Porque los que pasan por la conducción de un Club, lo hacen como simples administradores de sus verdaderos dueños: sus Socios e Hinchas.

Por la tanto, terminen con la estupidez de dividir a los Hinchas de Boca, fomentando rivalidades que perjudican a la Institución. Boca no lo merece ni lo necesita.

Y recuerden siempre que BOCA ES NUESTRO.


Claudio O. Giardino
Socio Vitalicio 10.487